Jamaica

Report Year:   
2011 - Internet rights and democratisation
Organización: 
Telecommunications Policy and Management Programme, University of the West Indies
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La protección de una valiosa selva jamaiquina: combinar protestas en internet con activismo local 

Introducción

La región de Cockpit Country en el noroeste de Jamaica tiene un gran interés histórico y ambiental. La población rural es escasa y los geógrafos la consideran como:

 

La mayor selva primaria húmeda de caliza - y prácticamente intacta - de Jamaica, y el hogar de probablemente la única población viable de la mariposa gigante “cola de golondrina” (Papilio cresphontes), en peligro de extinción. Muchas de las aves amenazadas de Jamaica se encuentran allí, incluyendo el Turpial Jamaicano, en peligro de extinción, y el 95% de la especie endémica Amazona Jamaicana Piquioscura.

 

Su cubierta vegetal extensa y variada tiene un potencial medicinal importante. Además, el área de Cockpit repone los acuíferos de los principales ríos como el Negro, Grande, Martha Brae, Montego y Hector. Estos ríos abastecen de agua a por lo menos tres de los catorce distritos de Jamaica.

 

En este contexto, este informe sobre Jamaica describe y explica el papel de internet, junto con otros medios de comunicación tradicionales, en la incidencia y la resistencia de los grupos de presión frente al plan del gobierno de conceder licencias para la prospección de bauxita en la región de Cockpit Country.


Políticas y contexto político


Aunque todavía precisa actualizarse, las políticas jamaiquinas que rigen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el medio ambiente están alcanzando paulatinamente los estándares mundiales. En 2010 el gobierno puso en marcha su nueva política de TIC, que incluye desarrollos relativamente recientes en TIC y convergencia digital. Las leyes de Telecomunicaciones (2000), de Acceso a la Información (2002), de Transacciones Electrónicas (2007), sobre Ciberdelitos (2010) y de Propiedad Intelectual (1993) se inscriben en un contexto de amplia libertad de expresión garantizada por la Constitución. La principal legislación que sustenta la regulación ambiental es la ley de creación de la Autoridad para la Conservación de los Recursos Naturales de 1991 (NRCA por su sigla en inglés). En cuanto a la aplicación efectiva de la ley de la NRCA, la Agencia Nacional de Planificación Ambiental (NEPA por su sigla en inglés) tiene la responsabilidad principal.

Entre sus diversas funciones la NRCA asesora al ministro sobre “cuestiones de política general relativa a la gestión, desarrollo, conservación y cuidado del medio ambiente” [Ley de creación de la Autoridad para la Conservación de los Recursos Naturales de 1991, p. 4.]. Además, la sección 5 de la ley NRCA otorga al ministro poder sobre la NRCA. Evidentemente, esto pone en peligro la autonomía e imparcialidad de la NRCA. Si esto es así, entonces, en los casos en que el gobierno autoriza actividades económicas o sociales que probablemente tengan un impacto nocivo sobre el medio ambiente, la sociedad civil y los/as activistas pueden tener que intervenir en nombre del interés público, ya que el ministro puede revocar el mandato de la NRCA. El reto, sin embargo, se refiere a equilibrar la necesidad de protección del medio ambiente y la necesidad de desarrollo económico y de expansión, que es la prerrogativa principal de la dirección política.


Activismo y derechos humanos en internet


En diciembre de 2006, se informó a la población jamaiquina que el ministro de Agricultura había concedido una licencia de prospección a la empresa minera Alcoa. Esta noticia no era de por sí inusual, salvo que la licencia de prospección en particular permitiría a Alcoa explorar el Cockpit Country, esa región de significativa importancia ambiental nacional e internacional tan valorada por historiadores y ambientalistas, en busca de bauxita.

 

El Profesor Michael Day, experto internacional en geomorfología, afirmó:

 

El Cockpit Country es el ejemplo internacional típico de paisaje kárstico cockpit, y es reconocido en todo el mundo como un patrimonio natural único e invalorable. Además de su condición de paisaje emblemático, tiene una gran importancia biológica y juega un papel fundamental en el mantenimiento de los suministros regionales de agua subterránea y descargas fluviales. Quizás sea el único sistema kárstico prácticamente intacto que queda en el Caribe. Además, el Cockpit Country tiene un valor histórico y cultural como la cuna de la resistencia a la ocupación colonial [Cita de una carta de Wendy Lee al presidente de la NRCA James Rawle, 2 de noviembre de 2006.].

 

Más allá de las consecuencias puramente ambientales, se consideró que la acción unilateral del gobierno violaba los derechos de la población jamaiquina a ser consultada y a participar plenamente en el proceso de determinar si debe instalarse una mina de bauxita en la región de Cockpit Country. Estos derechos están consagrados y garantizados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) y la Convención de Aarhus sobre acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones y acceso a la justicia en temas medioambientales. Aunque la DUDH no se refiere explícitamente a los derechos específicos del medio ambiente, establece con éxito indicadores razonables de la relación entre los derechos humanos y el medio ambiente cuando establece en su artículo 25: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y, en especial, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. El término “en especial” debe matizarse ya que sugiere que la referencia no es una lista exhaustiva de todos los factores que razonablemente pueden interpretarse como fundamentales para la adecuación de la salud y el bienestar de las personas, y podría ampliarse para incluir el medio ambiente natural.


A pesar de que Jamaica no es signataria o parte de la Convención de Aarhus, las disposiciones que ésta incluye tienen relevancia directa en el tema en cuestión. El artículo 7, “Participación del público en los planes, programas y políticas relativos al medio ambiente”, establece:

Cada Parte adoptará disposiciones prácticas u otras disposiciones necesarias para que el público participe en la elaboración de los planes y programas relativos al medio ambiente en un marco transparente y equitativo, tras haberle facilitado las informaciones necesarias. (…) En la medida en que proceda, cada Parte se esforzará por dar al público la posibilidad de participar en la elaboración de las políticas relativas al medio ambiente [Convención de Aarhus sobre acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones y acceso a la justicia en temas medioambientales (1998)].

 

Es evidente que, dada la importancia ambiental e histórica y el valor del Cockpit Country para el bienestar material de la población, los/as jamaiquinos/as tienen derecho de carácter procesal a ser consultados/as en el proceso de evaluación de la solicitud de licencia de prospección de Alcoa. La sociedad civil y los/as activistas ambientales fueron muy francos en protestar y refutar la posición del gobierno. Y, a través de esas protestas e incidencia, lograron forzar al gobierno a retirar la licencia de exploración y establecer un proceso de consulta y mayor participación de todos los involucrados. Pero, ¿cómo y de qué manera internet y otros medios de comunicación fueron cruciales para el éxito de la campaña en para salvar la selva Cockpit jamaiquina?


Democratizar el acceso y difundir las voces de las bases


Desde su aparición menos de dos décadas atrás, internet ha dado lugar a una forma de hacer política desde la base hacia arriba entre los/as defensores/as del medio ambiente y los/as ciudadanos/as interesados/as ​​a nivel mundial, incluso en Jamaica y en la diáspora. Esta política de base se caracteriza por la participación directa, la autoorganización y la acción comunitaria. Por ejemplo, se lanzó un sitio web “Cockpit Country.Org” que contenía una petición en línea llamada “Save the Cockpit Country” (Salvemos al Cockpit Country). El sitio web se utiliza como una central de informaciones sobre el Cockpit Country y contiene documentos como cartas a las distintas partes involucradas y comunicados de prensa. También se emplearon otros medios de trasmisión de información como artículos en periódicos y cartas al editor, pero las nuevas redes sociales globales extendieron el alcance de esas contribuciones locales y ayudaron a superar los cuellos de botella de circulación que suceden cuando se depende solo de los medios tradicionales. Internet logró impulsar, de una manera más sistemática y generalizada, el apoyo de un número dispar de individuos y grupos en pro de la preservación del Cockpit Country. Por ejemplo, en la petición en línea hubo comentarios de personas que viven en Jamaica pero también de jamaiquinos/as que están fuera del país, en lugares tan lejanos como los Países Bajos o Polonia.

Es evidente que, a diferencia de otras plataformas de medios tradicionales, internet demuestra y ha demostrado ser uno de los medios más eficaces para influir en las políticas públicas y hacer valer también el derecho del pueblo a ser consultado sobre cuestiones que tienen impacto en su bienestar material, los ecosistemas y el patrimonio histórico.

 

Además, la petición del Cockpit Country y la campaña de incidencia dieron apoyo a la idea del/la emergente “ciudadano/a global”: un individuo que cree que, en virtud de nuestra interconexión ecológica mundial, se tiene el “derecho” de comentar e influir en las políticas y decisiones relativas al medio ambiente en distintas partes del mundo, cuando pueden tener consecuencias para todo el sistema ecológico global. Un ejemplo de ello, en el contexto del Cockpit Country, es la preocupación que tienen muchos científicos naturalistas acerca de la protección de la mariposa gigante cola de golondrina, la más grande del hemisferio occidental. Esta mariposa sólo se encuentra en dos lugares del mundo. Es por esta razón que muchos especialistas en ciencias naturales del hemisferio occidental también se oponen a cualquier forma de minería en la región de Cockpit. Es evidente que estas preocupaciones y su articulación trascienden las de los jamaiquinos nativos, para abarcar a los ciudadanos del mundo, y estas expresiones de preocupación a nivel mundial fueron posibles gracias al uso de internet.

 

Presencia y protagonismo


Al contar con los recursos limitados, los/as principales activistas contra el proyecto de minería en Cockpit Country recurrieron a las campañas de internet de bajo costo que facilitaron una presencia entre sus respectivos públicos: otros defensores del medio ambiente en el nivel internacional, gobiernos, sociedad civil y la población jamaiquina en general, tanto dentro del país como en la diáspora. Además del activismo en línea, también se utilizó internet para publicar información sobre las actividades de los grupos fuera de línea, tales como sesiones de consulta comunitarias y peticiones impresas y escaneadas por los residentes de la zona contra las actividades mineras propuestas. La publicación de estas actividades fuera de línea en internet logró que las personas en otras partes de Jamaica participaran en el proceso y se unieran para presionar al gobierno para que no aprobara el inicio de la explotación minera en la región de Cockpit Country.

 

Educación pública y ecologismo


Por lejos, una de las maneras más importantes en que se usó internet en la lucha por los derechos humanos durante el episodio de la minería en la región del Cockpit Country es el grado de educación pública que posibilitó sobre la necesidad de conservación del medio ambiente. El principal sitio web de incidencia, por ejemplo, contiene muchísima información acerca de organizaciones ambientalistas y su trabajo, así como información clave sobre el Cockpit Country y la necesidad de su preservación. Un gran número de jamaiquinos/as y otras personas que han visitado el sitio web recibieron información acerca de la necesidad fundamental de preservar el medio ambiente natural, y en particular el Cockpit Country de Jamaica.

 

Conclusiones

A través de esta y otras instancias, internet se confirma como una herramienta clave en la movilización del apoyo público a las causas ambientales, políticas y éticas. A través de las redes sociales los/as activistas pueden ir mucho más allá de lo social para convertirlas en canales políticos y de incidencia desmintiendo así su calificación de inocuas. Son estos canales en internet los que recientemente facilitaron los levantamientos de Túnez y Egipto y que, donde están disponibles, siguen movilizando la opinión y el apoyo a causas específicas del público no solo local sino mundial. Internet ayuda a mejorar la transparencia en muchos lugares porque la ciudadanía común captura digitalmente eventos y actividades que son ilegales o contrarias a los principios de la DUDH.

 

En términos más generales, consideramos que la forma principal en que internet puede ayudar a la afirmación de los derechos humanos es a través del empoderamiento de las personas para que defiendan sus derechos a participar de la vida y los debates políticos sobre temas que tienen relación directa con su historia y sus medios de subsistencia. Al mismo tiempo, este canal de información mundial puede ser utilizado por los gobiernos para consultar más eficientemente a sus electores sobre distintas decisiones políticas, una vez que el acceso a internet esté disponible para amplios segmentos de la población.

 

Sin embargo, a pesar del potencial de internet para facilitar los derechos sustantivos y procesales de la población jamaiquina y de otros lugares, las limitaciones de acceso siguen siendo críticas. Persisten las brechas digitales entre la población residente en el país y los/as jamaiquinos/as que residen en los países industrializados globales. Del mismo modo, existe una brecha persistente entre los/as jamaiquinos/as que viven en los centros urbanos y los/as que residen en las comunidades pobres de las zonas rurales que bordean el Cockpit Country. Un estudio de 2011 sobre indicadores de TIC en Jamaica señaló que si bien el acceso individual a internet en todas las localidades es de 42%, solo 16% de los hogares tienen acceso a internet en la actualidad. El estudio también demostró que había una diferencia de 18% en el acceso a internet a favor de las personas que viven en centros urbanos por sobre los/as residentes en las zonas rurales de Jamaica [H. Dunn, R. Williams, M. Thomas y A. Brown “Caribbean Broadband and ICT Indicators Survey” Telecommunications Policy and Management Programme, University of the West Indies (2011)].

 

En definitiva, internet fue útil en la lucha por el Cockpit Country, pero principalmente por el uso que le dieron los grupos de incidencia y cabildeo de élite, vinculando este nuevo medio con los canales de información y métodos de incidencia tradicionales. Si se repitiera el escenario de la minería en el Cockpit Country, las personas deberían tener la posibilidad de utilizar los nuevos medios para su propia campaña ambiental en línea. Que esto suceda o no dependerá de las medidas estratégicas que se implementen para mejorar el acceso a las TIC en las zonas rurales de Jamaica. Mientras tanto, la victoria sobre Alcoa y el gobierno sigue siendo un evento significativo, que se facilitó por el uso de internet por la ciudadanía con acceso a esa tecnología.

 

Medidas de acción


La campaña de incidencia para salvar al Cockpit Country en Jamaica resultó en algunas medidas clave que deben asumir las redes de activistas de TIC y del medio ambiente y que se describen a continuación:

 

  • Intensificar el cabildeo contra cualquier intento futuro de reimplantar una licencia de explotación para las empresas transnacionales que podría diezmar recursos históricos y ambientales muy apreciados.

  • Intensificar la educación del público en torno a la alfabetización mediática y la incidencia ambiental en todos los sectores de la sociedad.

  • Los/as activistas ambientales y de las TIC que trabajan con internet deben seguir desarrollando nuevas ideas para lograr niveles similares de influencia tanto con los métodos de difusión tradicionales como las nuevas herramientas de comunicación. Esto significa participar más intensamente en las actividades y luchas comunitarias y su divulgación en línea.

  • Medidas públicas, privadas y cívicas para aumentar el acceso efectivo a internet de los/as residentes de zonas rurales de Jamaica, incluidos/as los/as de la región de Cockpit Country.

  • El potencial de las TIC, en particular de internet, debe estudiarse más a fondo para otros usos y aplicaciones de provecho, además de las campañas, a través de una alianza entre los/as ambientalistas, el gobierno y la comunidad.

  • Junto con la comunidad, deben explorarse fuentes alternativas de supervivencia y crecimiento económico para los/as residentes de la región de Cockpit Country.

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