Uruguay

Report Year:   
2013 - Women's rights, gender and ICTs
Autor: 
Ana Laura Rivoir
Autor: 
María Goñi
Organización: 
ObservaTIC, Universidad de la República

 

Las TIC para el empoderamiento e incidencia. Una propuesta democratizadora para mujeres trabajadoras domésticas de Uruguay 

Introducción

Uruguay ha contado con políticas para la Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC) desde fines de la década de los 80. En 2000 se creó la primera agenda digital, que fue la primera estrategia nacional para la sociedad de la información y el conocimiento. Posteriormente, en el marco de la asunción de un gobierno de izquierda, se elaboró una nueva agenda digital (2008-2010) con fuerte énfasis en la inclusión social. Ninguna de las dos propuestas ha incorporado la perspectiva de género, ni en su elaboración, ni en su implementación. Tampoco se visualizan en este marco acciones dirigidas específicamente hacia las mujeres, buscando reducir las nuevas desigualdades de género que puedan surgir y/o las ya existentes que puedan aumentar frente a la expansión del acceso y uso de las tecnologías.1

Con este marco, muchas de las acciones dirigidas a promover una participación equitativa de varones y mujeres en el uso de las tecnologías han sido impulsadas por organizaciones sociales. Tomamos como ejemplo para este informe la experiencia desarrollada por el Sindicato de Trabajadoras Domésticas de Uruguay en su acercamiento y utilización de las TIC para ampliar sus capacidades.

Antecedentes políticos

Para Uruguay, la Ley de Igualdad de Oportunidades y Derechos entre Hombres y Mujeres2, aprobada en 2007, constituye un marco general que compromete al Estado a adoptar todas las medidas necesarias tendientes a asegurar el diseño, elaboración, ejecución y seguimiento de las políticas públicas de manera que integren la perspectiva de género. A pesar de la vigencia de esta ley y del Primer Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos3, no se ha podido incorporar de forma transversal la perspectiva de género en las políticas elaboradas en el ámbito de las TIC. Del mismo modo, a pesar de que hombres y mujeres tienen igual acceso a las TIC, hay pocas políticas que estimulen el uso de las tecnologías por parte de las mujeres en diversos campos. Por ejemplo, los Centros MEC (telecentros establecidos por el Ministerio de Educación y Cultura) priorizan los cursos de alfabetización digital para mujeres en los pueblos rurales de menos de cinco mil habitantes. 

Capacitando a las trabajadoras domésticas

Esta es una ventana para nosotras, para comunicarnos con otras trabajadoras, para que se nos respete como trabajadoras domésticas y se reconozca la importancia que el trabajo doméstico tiene para la sociedad, para mejorar nuestra calidad de vida” (Trabajadora Doméstica, 2010)

La inclusión de las TIC en la vida cotidiana de las mujeres como herramienta de cambio social y ampliación de su ciudadanía se ha vuelto prioritario en esta era digital que no ha llegado con la misma intensidad para todas. Las posibilidades de acceso, capacitación y apropiación de las TIC por parte de mujeres varían según su origen socioeconómico y su distribución geográfica. Esto es motivo de preocupación, ya que las TIC tienen un papel muy importante en el ejercicio de los derechos y en las posibilidades de participación en todas las esferas de la vida social, política y económica.

Con esta preocupación particular se impulsó y desarrolló una iniciativa para trabajar con el Sindicato de Trabajadoras Domésticas (STD) buscando potenciar su participación política y su ciudadanía a través del acceso y uso de las TIC. Estas mujeres ocupadas en el trabajo doméstico remunerado tienen en su amplia mayoría un bajo nivel educativo, residen en hogares pobres y tienen empleos inestables y precarios, además de mayoritariamente informales.

Históricamente, el trabajo doméstico remunerado ha sido un sector con pocas garantías en sus derechos laborales y con serios problemas para la agremiación y organización colectiva. Las características del trabajo doméstico remunerado en hogares privados torna sumamente difícil la interacción y la posibilidad de encuentro de las mujeres ocupadas en el sector por no compartir un ámbito físico en la producción.4

El STD se creóen 2005, luego de varios intentos anteriores. A partir de ese momento, hubo una serie de eventos y acciones fundamentales que contribuyeron a garantizar el reconocimiento y los derechos de las trabajadoras domésticas del país. Se aprobaron leyes que reconocen sus derechos, así como el espacio social y cultural del trabajo doméstico5.

Así, el STD se consolidó y aumentó el número de afiliadas y fue logrando progresivamente mayor reconocimiento social y político. Este proceso llevó a las trabajadoras a tomar conciencia de la importancia de mejorar y ampliar sus capacidades de incidencia y participación.

En este contexto, surgió la importancia de incorporar el uso de las TIC como una herramienta que contribuya a mejorar las diferentes acciones y estrategias planificadas por el sindicato.

Uruguay no cuenta con programas, ni políticas públicas que brinden capacitación específica para diferentes colectivos de mujeres. Menos aún, cuando el objetivo es el uso de las TIC para mejorar su capacidad de influencia política y pública. Esto hace que las mujeres de bajos recursos y con menores niveles educativos, como las trabajadoras domésticas, queden segregadas del avance que las tecnologías en un país que ha avanzado significativamente en el acceso y uso de las mismas en los últimos años.

A los efectos de atender esta problemática, se organizó una capacitación en el uso de TIC para este grupo de mujeres, teniendo en cuenta sus particularidades. La formación se hizo en el marco del proyecto global “Raising her voice: Promoting poor women’s participation in governance”, coordinado por la Articulación Feminista Mercosur 6 y llevado adelante por Cotidiano Mujer7 en Uruguay.

Esta formación tuvo como objetivo promover el empoderamiento de las trabajadoras domésticas utilizando las TIC como una herramienta estratégica. Se promovió la reflexión y capacitación en derechos humanos, derechos de las mujeres, derechos laborales, y derechos en el acceso y uso de Internet.8

Se buscó capacitar a las trabajadoras domésticas en el manejo de diferentes herramientas y plataformas brindadas por las TIC, enfocándose en internet, redes sociales, presentaciones y elaboración de documentos. También se promovió un uso con-sentido de estas tecnologías reforzando el conocimiento y ejercicio de sus derechos.

El curso tuvo una duración de seis semanas y participaron en total 15 mujeres. El promedio de edad de las participantes fue de 50 años. Antes del taller, tenían acceso a diferentes tecnologías,sobre todo celulares y computadoras con internet), pero casi no las usaban por desconocimiento de cómo hacerlo. Esto, a su vez, generaba cierto temor que constituía una barrera

para su uso.

La capacitación tuvo dos objetivos claros. En primer lugar, superar el temor a usar las TIC, que suele ser resultado de las barreras generacionales. En segundo lugar, a través de las instancias de reflexión sobre los derechos al acceso y uso de las TIC, y mediante la participación de las mujeres, se trató de promover el uso con-sentido de estas herramientaspara mejorar y ampliar la capacidad de incidencia política y social. Para esto se tomaron en cuenta las particularidades de este colectivo, su historia como organización, sus derechos específicos y también las opiniones de las mujeres trabajadoras domésticas, permitiendo amoldar la propuesta a las demandas y necesidades identificadas por ellas mismas. Se crearon contenidos en formato electrónico que pudieran reflejar la opinión de las mujeres trabajadoras domésticas desde su propia óptica y sin intermediarios. Se utilizó un blog9 para difundir y compartir actividades, reglas y normas específicas. El blog sigue funcionando como herramienta de difusión de información y actividades. También se elaboraron presentaciones que fueron utilizadas en los diferentes contextos formales donde se trataba de incidir políticamente.

Se obtuvieron buenos resultados. El taller ayudó a las trabajadoras domésticas a reflexionar sobre el uso que hacen de las TIC, ayudándolas a intercambiar opiniones y experiencias. La conclusión de un análisis posterior realizado por Cotidiano Mujer y las trabajadoras domésticas participantes fue que se trató de una iniciativa innovadora que no sólo capacitó a las trabjadoras domésticas en el uso de las TIC para el fortalecimiento directo del Sindicato, sino además promovió un cambio en la mirada de las mujeres acerca del acceso y uso que hacían de las TIC. A través de este espacio se logro concientizar a este grupo de mujeres trabajadoras sobre la importancia de incorporar las TIC en su vida cotidiana, tanto a nivel personal, como profesional. 

Conclusiones

¿Por qué resulta difícil para las mujeres apropiarse de las TIC para usarlas como “herramientas tecno-políticas”10 para transformar las desigualdades? Por los mismos motivos por los cuales les es más difícil acceder a cargos de decisión, de incidencia política, de saber científico y/o de mejores remuneraciones y reconocimiento social. La brecha digital de género es una desigualdad que se suma a las inequidades de género ya existentes e interactúa con las relaciones económicas y de poder, con sistemas de creencias, prejuicios y estereotipos que también las reproducen y consolidan. Por lo tanto, es necesario implementar iniciativas específicas para atacar este fenómeno. Esta es una de las principales deficiencias en Uruguay.

Si bien actualmente las TIC son muy accesibles en Uruguay, esto no se traduce en un uso igualitario por parte de hombres y mujeres. Podría decirse que la brecha digital de género está profundamente cruzada por brechas sociales que crean grandes diferencias de acceso y uso de TIC entre los diferentes grupos.

El país tiene una infraestructura digital y políticas de acceso, y también se han expandido las TIC vía el mercado y los espacios de acceso público.11 Sin embargo, han estado ausentes las estrategias, políticas e iniciativas específicas para reducir las desigualdades de género en su uso.

Según el uso que se haga de ellas, las TIC pueden ampliar la participación de las mujeres y fortalecer sus opiniones estimulando su presencia en diferentes espacios. También pueden aumentar las capacidades de las mujeres para desempeñarse en diferentes espacios. Para que esto sea posible, es necesario promover procesos de formación y capacitación que generen conciencia sobre el poder de las tecnologías y sus usos posibles, incluso el uso estratégico para las mujeres con menores recursos.

En este sentido, las TIC representan un reto en la medida en que son un espacio simbólico y político clave para el desarrollo y la justicia social. La participación activa de las mujeres en este espacio resulta fundamental para incorporar su mirada y su voz frente a nuevos procesos que se van construyendo. Así se promueve la participación de las mujeres como creadoras de políticas diferentes, con otras formas de hacer, otras maneras de nombrar, otros lugares donde hablar, comunicar, y otras relaciones para trabajar y estudiar.

Por último, la conjunción de diferentes actores en este proceso - sindicatos, instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil- resulta clave para planificar procesos que se amolden a las necesidades concretas de cada colectivo. El alcance limitado de la experiencia sirve como un ejemplo de la potencialidad que este tipo de acciones tiene si se logran extender a otros sectores a través de organizaciones sociales o de políticas públicas. 

Pasos a seguir

A partir del análisis realizado en este artículo concluimos sobre la necesidad de tomar las siguientes medidas:

  • Para enfrentar los nuevos procesos de exclusión que se generan con el avance tecnológico, resulta imprescindible promover la unión entre las políticas que planifican la expansión de las TIC para estimular un mayor uso y las políticas que promueven la igualdad de género. Las políticas públicas en Uruguay no lo están teniendo en cuenta, de modo que se necesitan acciones de sensibilización en este sentido.

  • Estas políticas públicas que incorporen la perspectiva de género pueden concretarse integrando expertas/os en la temática de género o a través del diálogo y trabajo conjunto con los organismos públicos responsables de esta temática.

  • Las iniciativas deben ser diseñadas tomando en cuenta el contexto, las necesidades y las demandas específicas de los diferentes colectivos de mujeres. Esto requiere una articulación ntre los diversos actores – el Estado, los sindicatos y las organizaciones sociales

  • Se necesitan más talleres de capacitación para construir, guiar y apoyar continuamente las acciones tendientes a afianzar los conocimientos adquiridos y aumentar la capacidad de las mujeres mediannte el uso de las TIC.

  • Esta experiencia se puede replicar en diversas localidades del interior del país, dado que se cuenta con la infraestructura y las instituciones necesarias.

 


 

4 Batthyány, K (2012) Estudio sobre el Trabajo Doméstico en Uruguay. Serie Condiciones de Trabajo y Empleo Nº 34. Oficina Internacional del Trabajo. Ginebra.

5 La Ley de Trabajo Doméstico (Nº18.065); participación activa en el Consejo de Salario (espacio tripartito de negociación salarial); campañas de visualización de los Derechos de las trabajadoras domésticas, espacio de asesoramiento para las trabajadoras domésticas (sindicalizadas y no sindicalizadas) y fortalecimiento del Sindicato.

10 Es decir, herramientas tecnológicas utilizadas con fines estratégicos para la incidencia política actual- Networked politics. Amsterdam, 2007

11 Según la empresa de Telecomunicaciones ANTEL, en abril de 2013 el 58% de los uruguayos acceden a internet.

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