Jamaica

Report Year:   
2013 - Women's rights, gender and ICTs
Authors: 
Hopeton S. Dunn
Authors: 
Leith Dunn
Organization: 
Institute for Gender and Development Studies Mona Unit, University of the West Indies and Mona ICT Policy Centre, University of the West Indies

 

Derechos de las mujeres, género y TIC: empoderamiento de las trabajadoras domésticas en Jamaica

Introducción

Las trabajadoras domésticas de todo el mundo usan las TIC para organizarse en pos de la equidad de género y por sus derechos básicos en tanto mujeres y trabajadoras. Usan diversas plataformas de TIC para emprender campañas de educación pública y para incidir en sus gobiernos con el fin de que se ratifique y reglamente una nueva convención aprobada en junio de 2011 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La Convención 189 (C189) sobre el trabajo decente para las y los trabajadores domésticos promueve el Programa de trabajo decente para 53,5 millones de personas empleadas en el trabajo doméstico, de las cuales un quinto vive en América Latina y el Caribe. Se estima que unos 100.000 trabajadores domésticos de Jamaica, mujeres en su mayoría, utilizan las TIC para promover la adopción de C189. Ésta se basa en cuatro principios: 1) promoción del empleo (acceso a un empleo y a un salario digno), 2) condiciones de trabajo y protección social, 3) principios y derechos fundamentales en el trabajo, y 4) diálogo social.

La rápida expansión global de las TIC facilitó la campaña en favor de la C189 en muchas partes del mundo. El estudio de caso del Sindicato de trabajadores domésticos de Jamaica (JHWU, por sus siglas en inglés) brinda la oportunidad de reflexionar sobre la situación actual de las políticas sobre derechos de las mujeres y las diferencias de género en el acceso y el uso de las TIC. El análisis se centra en cómo pueden las TIC ampliar de manera significativa el empoderamiento político y económico de las mujeres, los derechos humanos y la equidad de género.

Las conferencias de la OIT son grandes eventos internacionales que ofrecen un considerable acceso a las TIC y su uso. Durante esta campaña global se empleó una amplia gama de plataformas de TIC para la comunicación de mensajes. Dichas plataformas ayudaron a que la presidente del JHWU Shirley Pryce, una defensora a nivel nacional y regional, se transformara en una de las portavoces por los derechos de las trabajadoras domésticas a nivel mundial.

El uso de internet y de redes sociales en las conferencias de la OIT de 2010 y 2011, en las que ella participó, permitió que los acontecimientos se transmitieran en vivo a todo el mundo vía internet. El uso de sitios web, listas especiales y redes electrónicas simplificó la cobertura de los acontecimientos, e hizo posible comentarlos mientras estaban ocurriendo. Estas plataformas de TIC hicieron posible que entusiastas miembros del JHWU y otros actores de Jamaica pudieran participar de manera virtual en los festejos por la adopción de la C189 por la OIT. El mensaje de Shirley –"Lo hicimos"– resonó con entusiasmo a través de muchas plataformas digitales.

Si bien las TIC desempeñaron un importante papel en la campaña mediática global, muchos de los 53 millones y medio de trabajadores domésticos no llegaron a enterarse de este acontecimiento histórico debido a la “brecha digital”. Esto demuestra la separación entre el acceso a los medios y su uso que establecen la clase social y el género, el limitado acceso que tienen las mayoría de los trabajadores domésticos del mundo a los diversos nuevos medios de comunicación, y las diferencias entre varones y mujeres en cuanto a su acceso a las TIC y su uso en distintas regiones y países.

Los responsables de políticas desempeñan un importante papel cuando se trata de cerrar la brecha digital basada en el género y de asegurar un acceso más equitativo a las TIC, con equidad de género, para toda la ciudadanía. Un acceso más extendido a las TIC podría apoyar el logro de las metas de desarrollo nacionales, así como los compromisos en derechos humanos relativos a la equidad de género y al empoderamiento de las mujeres. Un estudio de Dunn et al. de 2011 sobre la banda ancha y el uso de las TIC en Jamaica se enfoca en la brecha de género en el acceso a estas tecnologías y su uso. Señala la rápida expansión de las telecomunicaciones y los servicios de TIC en la última década, a consecuencia de la política gubernamental de desregulación de la telefonía iniciada en 1999, la promulgación de la Ley de Telecomunicaciones en 2000 y la implementación por fases culminada en 2003.

El estudio constató que la penetración de la telefonía móvil superaba el 100%, y que el crecimiento de la infraestructura para las TIC favorecía el aumento del acceso inalámbrico. Esto concordaba con los datos de la UIT para Jamaica, que mostró un crecimiento de las suscripciones a móviles de 14,2 cada 100 habitantes en 2000 a 108,25 por ciento en 2009. Otro informe de la UIT de 2010 también indicaba un crecimiento en la telefonía inalámbrica, al igual que una reducción de las conexiones de línea fija cada 100 habitantes, de 19,1 en 2000 a 11,1 en 2009. El estudio de Dunn et al. concluyó que si bien la penetración de la telefonía móvil tuvo un crecimiento rápido, la adopción de computadoras y de internet creció con lentitud, al igual que su uso.

Este escaso uso de TIC fue notorio en los trabajadores domésticos consultados en el Análisis de trabajadores domésticos en Jamaica financiado por OIT1 . El estudio sobre TIC de 2011 proporcionaba las razones, señalando que los altos costos de las computadoras e internet eran consecuencia de los altos impuestos a los consumidores de computadoras y servicios de TI. En el estudio de la UIT2 de 2010, sólo 22,5% de los hogares de los países en desarrollo tenía acceso a una computadora, y 15,8% tenía acceso a internet. En comparación, el estudio de 2011 en TIC y banda ancha de Dunn et. al. informó que aproximadamente 24% de los hogares jamaiquinos tenía acceso a una computadora, y 15,6% tenía acceso a internet.

No sorprende, entonces, que la mayoría de los trabajadores domésticos consultados indicaran que su principal punto de acceso a las TIC fuera el teléfono móvil. Sin embargo, en un grupo focal de miembros del JHWU en 2013, la mayoría de las mujeres indicó que le gustaría tener acceso a correo electrónico, a computadoras y a internet. También utilizaban sus teléfonos móviles para administrar asuntos domésticos, ocuparse de los niños y de los ancianos de la familia mientras estaban en el trabajo, y unas pocas usaban sus teléfonos para generar un ingreso adicional. 

Inequidades de género

Los 56.000 a 100.000 trabajadores domésticos estimados por Dunn son parte de los 2,7 millones de habitantes del país, de los cuales 51% son mujeres y 49% varones.3 La vida cotidiana de esas mujeres refleja las contradicciones de la situación de las mujeres en Jamaica, en comparación con sus pares en muchos países industrializados y en desarrollo. Un porcentaje muy alto de mujeres jamaiquinas está estudiando y está inscripto en instituciones de educación terciaria (70%, frente a 30% de varones). Por ejemplo, en la Universidad de las Indias Occidentales (UWI, por sus siglas en inglés), 70% de los estudiantes son mujeres, y 30% varones.4

La avanzada educación de las mujeres, sin embargo, no se ha traducido en equidad en su participación en la fuerza laboral, en los salarios y en el acceso al poder y a la toma de decisiones, ni en la eliminación de la violencia por razones de género. Si bien hubo progresos significativos en cuanto a la equidad de género en muchos empleos y ocupaciones en Jamaica, aún persisten muchos obstáculos que socavan los derechos de las mujeres y su desarrollo. Las plataformas de TIC brindan posibilidades de crear conciencia sobre las disparidades de género, la desigualdad salarial y en las condiciones laborales, y pueden servir para realizar movilizaciones en pos del cambio de leyes, de políticas y de prácticas.

Los ejemplos de inequidad de género que se encuentran en los datos del Instituto estadístico de Jamaica (STATIN, por sus siglas en inglés)5 y en los de la Encuesta social y económica sobre Jamaica (ESSJ, por sus siglas en inglés)6 muestran que las mujeres en tanto grupo tienen una menor participación en la fuerza de trabajo (46% de mujeres frente a 54% de varones); tasas de empleo más bajas (83,2 % mujeres y 90,5% varones); y tasas de desempleo más altas (16,8% en el caso de las mujeres y 9,5% en el de varones).

Los roles de género asignados a cada sexo son la causa principal de estas inequidades en razón del género: las mujeres como cuidadoras de la familia y los varones como proveedores de la familia. Sin embargo, la realidad jamaiquina indica que casi la mitad de las mujeres (46%) son las principales cuidadoras y proveedoras de sus familias. Aun así, ESSJ informa que hay más mujeres que varones fuera de la fuerza laboral (446.000 mujeres frente a 290.800 varones). Además del género, otros elementos como la edad, la clase social, la etnia y la discapacidad interactúan para determinar el estado de desarrollo de las mujeres y los varones.

El Informe sobre la brecha global de género de 20127 del Foro Económico Mundial indica que la tasa de participación femenina en la fuerza laboral de Jamaica era 61%, frente a 78% en el caso de los varones, lo cual indica una tendencia similar a la de los datos de STATIN de 2011.

Las inequidades de género actuales son un reflejo de los antecedentes históricos. De manera coherente con el perfil demográfico que muestran los datos del censo de 2010, más del 80% de la población de Jamaica desciende de africanos esclavizados, entre 1655 y 1838, para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y en las mansiones de los hacendados británicos.8 No es probable que la ascendencia de los trabajadores domésticos de Jamaica se aleje de este patrón. Las luchas actuales por trabajo decente son el reflejo de los desafíos ocupacionales históricos, como la explotación laboral y el acoso sexual por parte de los empleadores. La ratificación y la reglamentación de la C189 en Jamaica ayudará entonces a mejorar los salarios y las condiciones laborales de más de 100.000 trabajadores que enfrentan un alto riesgo de caer en la pobreza.

La expansión del acceso a las TIC y su uso hará que aumente el poder político de los trabajadores domésticos. Les permitirá incidir en las políticas nacionales y en los procesos de toma de decisiones de manera más eficaz. Las inequidades de género persisten incluso en los más altos niveles de toma de decisiones, a pesar de que se universalizara el sufragio y la mujeres jamaiquinas obtuvieran el derecho al voto en 1944. En 2013, las mujeres representan el 51% de la población, pero sólo 13% de los integrantes del parlamento y 20% de los ministros de gobierno son mujeres.9 En Jamaica la primera ministra es mujer; Portia Simpson-Miller ejerció por primera vez como primera ministra entre marzo de 2006 y setiembre de 2007, y posteriormente fue reelecta y tomó posesión el 5 de enero de 2012. Si bien manifiesta públicamente su apoyo a las trabajadoras domésticas y las mujeres en general, la inequidad de género que se constata en el sistema de gobernanza y en la dirección política y pública muestra que el proceso de cambio institucional es lento, por lo cual es necesario usar las TIC con el fin de acelerar los procesos de defensa para ocuparse de las inequidades de género estructurales.

Muchas trabajadoras domésticas son jefas de hogar solteras. Pertenecen al quintil más pobre de la población. Enfrentan un gran riesgo de caer en la pobreza, así como la penuria económica asociada al nuevo programa de ajuste estructural de Jamaica negociado con el Fondo Monetario Internacional. Los inminentes despidos en los sectores público y privado tendrán, a su turno, un impacto negativo en los niveles de empleo de los trabajadores domésticos, en la medida en que sus empleadores son mayoritariamente empleados de clase media y alta que, si son separados de sus cargos, probablemente no puedan pagar por sus servicios.

La pobreza no es un problema exclusivo de los trabajadores domésticos de Jamaica, lo comparten con los 53,5 millones de empleados domésticos del mundo, según estima la OIT, de los cuales un quinto trabajan en América Latina y el Caribe. En 2011, los empleados domésticos de Jamaica ganaban un salario promedio equivalente a USD 50 semanales, según una encuesta piloto a trabajadores domésticos realizada por la Oficina de la OIT para el Caribe.10 No es sorprendente que la mayoría de los trabajadores domésticos consultados en ese estudio indicaran que no eran capaces de cubrir los gastos familiares básicos. Ese bajo perfil socioeconómico también explicaría el bajo acceso a las TIC y su escaso uso, señalado por Dunn et al.11 y por la UIT.12 Por lo tanto, los miembros del JHWU dependen de sus teléfonos móviles para la incidencia por trabajo decente y por la ratificación de la C189 por parte del gobierno jamaiquino. 

Interés de los trabajadores domésticos en las TIC

Como respuesta al interés manifiesto de los integrantes del JHWU en adquirir competencias en el uso de computadoras para alcanzar un mayor desarrollo, el sindicato está montando un instituto de capacitación que incluye la formación en el uso de computadoras. La reciente adquisición de una computadora con acceso a internet para la oficina de Kingston del sindicato ha propiciado un mayor acceso a socios nacionales, regionales e internacionales, y ha ampliado los horizontes de las actividades de defensoría y de organización de sus afiliados. Al haber aumentado la membresía a más de 2000 mujeres, y al establecer once filiales en toda la isla, mediante el empleo de teléfonos móviles, se espera que con una ampliación del acceso y uso de internet y otras plataformas de TIC, el sindicato llegará a contactar y registrar a los 100.000 trabajadores domésticos que se estima hay en Jamaica. Si tiene éxito, el JHWU llegará a ser el mayor sindicato de Jamaica. Esta es la opinión del notorio sindicalista Dwight Nelson, ahora docente en el Instituto de educación sindical Hugh Lawson Shearer del campus de Mona de la UWI. Lo señaló mientras impartía cursos de formación en sindicalismo en tres talleres de formación de capacidades para miembros del JHWU, desarrollados en varios lugares de Jamaica en mayo y junio de 2013, en el marco del proyecto financiado por ONU-Mujeres junto al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Los organizadores de distritos del JHWU usaron sus teléfonos móviles para movilizar a sus afiliados en los distritos rurales de Portland y St. Elizabeth, y en los centros urbanos de Kingston y St. Andrew.13

La acelerada implementación por parte del gobierno jamaiquino de las políticas de TIC conducirá a un mejor acceso de la mayoría de la ciudadanía a plataformas tecnológicas. Esto acarreará varias ventajas económicas y sociales para los trabajadores domésticos. En el corto plazo, el impacto puede incluir una mejora de la capacidad del JHWU y sus miembros para comunicarse entre sí y con otros grupos de interés a través del correo electrónico, así como un sitio web del JHWU para hacer campañas. En el mediano a largo plazo, el impacto puede abarcar un mayor acceso a educación en línea, para la formación y certificación de los miembros, lo cual les permitiría acceder a una mayor variedad de trabajos, con mayores requerimientos de capacitación y mejor pagos.

Un ejemplo relevante de la brecha digital, en virtud de la cual el acceso a las TIC y su uso es diferente según el género o la clase social, pudo verse en la actual campaña de concientización sobre la C189, dirigida a grupos de interés en Jamaica. En junio de 2013 se organizó un taller de sensibilización para empleadores, a través de una asociación con la Federación de Empleadores de Jamaica (JEF, por sus siglas en inglés). Los miembros del JHWU, que se ubican en el extremo más bajo del espectro de las TIC, dependieron fundamentalmente de los teléfonos móviles para organizar el encuentro. Los miembros de la JEF, mayoritariamente de entornos de clase media y alta, se encuentran en el extremo superior del espectro de las TIC, lo cual se reflejó en el uso de una amplia gama de plataformas para organizarse: computadoras, correo electrónico e internet, smartphones, Blackberries, iPads y el sitio web de la JEF.

Dicha brecha digital también influyó en la capacidad de los miembros de cada organización para realizar seguimiento. Los miembros de la JEF tenían acceso inmediato a las presentaciones electrónicas de los seminarios, mientras que la mayoría de las empleadas domésticas dependían de copias impresas, más caras de producir y de difundir. Esta realidad refuerza un argumento proporcionado por los estudios de Dunn et al. y la UIT, según el cual el perfil socioeconómico bajo se correlaciona con un bajo acceso y uso de TIC. También confirma que las políticas de TIC no son neutras con respecto al género. Las actitudes, el acceso, el uso y los beneficios que se obtienen de las TIC no sólo son afectados por el género y la clase social, sino también por la edad, la religión y la discapacidad, entre otros factores.

Este ejemplo de la brecha digital también subraya la importancia de políticas gubernamentales que apoyen la agenda de la ONU sobre TIC para el desarrollo (ICT4D, por sus siglas en inglés). Dicha agenda es una iniciativa que apunta a superar la brecha digital entre “quienes tienen” y “quienes no tienen” –ambas condiciones se relacionan con la ubicación geográfica y el país, así como con los grupos demográficos, como los afiliados al JHWU y a JEF.

La agenda de TIC para el desarrollo también busca promover el desarrollo económico mediante la promoción del acceso equitativo de todos los grupos a una amplia gama de TIC, como computadoras, programas y equipamiento de red, satélites, radio, televisión y, por supuesto, teléfonos móviles. Asimismo, esta agenda incluye acceso a servicios y aplicaciones asociadas con las TIC, como educación a distancia y video-conferencias.14 En la medida en que las trabajadoras domésticas aumenten su acceso a las TIC y su uso, surgirán nuevas oportunidades de lograr sus derechos en tanto trabajadoras, así como de alcanzar su meta en cuanto a la equidad de género. El proceso por el que se transita desde el uso bajo al uso alto de las TIC es explicado con claridad por Heeks, cuyo marco conceptual de la transición entre ICT4D 1.0 y ICT4D 2.0 se caracteriza por un estado de buena disposición que incluye: conocimientos de TIC y de la infraestructura, conciencia de la brecha digital, y disponibilidad de oferta de TIC. Con el tiempo, sostiene, el cambio a ICT4D 2.0 se caracteriza por un cambio en la demanda de TIC, así como en su uso y en la brecha de uso. El impacto de las TIC en el logro de las metas de desarrollo económico y social aparece entonces como evidente.15

Estas son muy buenas noticias para los y las trabajadoras domésticas. En un marco de políticas de TIC que les brinde apoyo, es esperable que consigan empoderarse económicamente por medio del trabajo decente, mejores salarios, compensaciones por horas extra, contratos de trabajo formales en vez de informales, mayor seguridad social, mejora del estatuto profesional, y un mayor respeto y valorización del trabajo doméstico y su aporte a las estadísticas de rentas nacionales en todo el mundo. Mediante la ratificación y la reglamentación de la C189, las políticas de TIC y la agenda de ICT4D, se apoya el logro de los Objetivos de desarrollo del milenio (ODM), en particular el ODM1 acerca de la reducción de la pobreza y el ODM 3 sobre la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres. 

Marco de las políticas para la equidad de género y las TIC


Política de equidad de género

El gobierno de Jamaica estableció un marco de políticas para promover tanto la equidad de género como las TIC para el desarrollo en Jamaica. Esta es una buena noticia para las trabajadoras domésticas que luchan por la ratificación de la C189, el trabajo decente y los derechos de las mujeres. En marzo de 2011 el parlamento de Jamaica aprobó la Política nacional para la equidad de género (NPGE, por sus siglas en inglés). La NPGE promueve la incorporación del género en todas las políticas y programas públicos, como estrategia para eliminar la discriminación de las mujeres. También apoya la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de la ONU (CEDAW, por sus siglas en inglés), que fue ratificada por Jamaica.

Políticas de TIC

La política gubernamental sobre telecomunicaciones incluyó en 1999 la decisión de desregular el monopolio telefónico de entonces16 y abrir el mercado a la competencia en servicios de telefonía móvil, lo cual ayudó a disminuir la brecha digital y la brecha de género en el acceso de las mujeres a las TIC y a su uso durante los últimos 15 años. El teléfono móvil se convirtió en una herramienta esencial para mujeres y varones de distintos grupos sociales, económicos, políticos y religiosos, entre otros, que usan las tecnologías para administrar sus responsabilidades laborales, familiares y sociales. 

Investigación en género y TIC

Este análisis del uso que los trabajadores domésticos hacen de las TIC para promover sus derechos y el trabajo decente subraya la importancia de la investigación interdisciplinaria en género y tecnología. Uno de esos estudios, Genderstanding Mobile Telephony: Women, Men and their Use of the Cellular Phones in the Caribbean,17 resultó de la colaboración entre el Centro de políticas de TIC de UWI en Mona y el Instituto de estudios de género y desarrollo, sección Mona. Los estudios sobre el Caribe mostraron que las mujeres eran las principales usuarias de teléfonos móviles, e indicaron que los usaban por razones de seguridad y para vincularse con su familia y sus contactos laborales y sociales. Para algunas mujeres, era su “tabla de salvación”. Los varones los emplean para interacciones sociales, tareas laborales y búsqueda de pares. 

Conclusiones y medidas a tomar

Tanto en Jamaica como a nivel mundial, los trabajadores domésticos adoptan las TIC para promover sus derechos a la equidad de género y al trabajo decente, en concordancia con las metas de desarrollo nacionales y mundiales. El JHWU, con el apoyo de sus asociados tripartitos y otros grupos de interés, puede incitar a que los 100.000 trabajadores domésticos usen TIC más avanzadas para hacer progresar la agenda de género en pro de la igualdad social, económica y política para las mujeres. Para impulsar hacia adelante este movimiento, se recomienda que:

  • El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social finalice el proceso de reforma legal que permitirá que Jamaica ratifique e implemente la C189.

  • El Ministerio de Economía y Hacienda elimine los impuestos a las computadoras y a los productos de TIC para internet, para reducir costos y aumentar el acceso y el uso.

  • El JHWU y sus asociados deberían buscar apoyo financiero adicional para ampliar los programas de formación en TIC y computadoras para acrecentar las habilidades, la confianza y la capacidad de sus miembros para hacer un mayor uso de plataformas de TIC. Esto haría aumentar su educación, sus opciones laborales, y su capacidad de organizarse para defender el logro de sus objetivos.

  • El gobierno debería facilitar una mayor integración transversal y más colaboración en áreas de políticas sobre tecnología y estrategias para la equidad de género, con el fin de aumentar el desarrollo de las mujeres y auxiliar a mitigar la brecha digital.

  • Los investigadores en temas de género y desarrollo, en ciencia y tecnología, y en políticas de telecomunicaciones, de Jamaica y el Caribe, deberían colaborar más para promover un mayor uso de las tecnologías para el desarrollo por parte de las mujeres.

 


 

1 Dunn, L. (2011) Situation Analysis of Household Workers in Jamaica, ILO Caribbean Office, Port of Spain.

2 ITU (2010) Op. cit.

3 Dunn, L (2011) Op. cit.

4 UWI (2011) UWI Annual Report 2010-2011, UWI, Kingston.

6 Instituto de Planificación de Jamaica (2011) Economic and Social Survey of Jamaica 2011.

7 World Economic Forum (2012) Global Gender Gap Report 2012.

8 Instituto Estadístico de Jamaica (2010) 2010 Census.

9 World Economic Forum (2012) Op cit.

10 El salario mínimo en 2011 era equivalente a USD 50 por semana para una semana laboral de 40 horas, a una tasa de cambio de JMD 90 por USD 1. La Ordenanza Nacional sobre Salario Mínimo del 25 de julio de 2012 establece un aumento de JMD 4.500 a JMD 5.000.

11 Dunn et al. (2011) Op. cit.

12 ITU (2010) Op. cit.

13 Los talleres para miembros del JHWU integraron un proyecto financiado por ONU-Mujeres junto al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, e implementado por el Instituto de estudios de género y desarrollo, sección Mona.

15 Heeks, R. (2009) The ICT4D 2.0 Manifesto: Where Next for ICTs and International Development?, Development Informatics Working Paper No. 42. www.oecd.org/ict/4d/43602651.pdf

16 Dunn, H. and Dunn, L. (2006) Genderstanding Mobile Telephony: Women, Men and their Use of the Cellular Phones in the Caribbean, DIRSI.

17 Ibid.

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